jueves 2 de septiembre de 2010

Una de tantas películas posibles

Alguien dijo alguna vez que cada vida es una de tantas películas posibles, y si no lo dijo nadie, entonces lo dije yo y bien podría, sobre esa idea, comenzar a escribir un guión para una película.

-----

En la primera escena, se ve una gasolinera ubicada a la entrada de un pueblo zacatecano perdido en el medio de la nada. En el terreno colindante está estacionado un auto viejo, grande y destartalado, pongamos que es un LTD Crown Victoria por ejemplo, y dentro de están dos tipos que lo único que hacen es ver pasar a los autos que entran y salen del pueblo.

Llega otro automóvil y se estaciona a un lado del primero. Hay que observar algunas características peculiares del segundo automóvil:
  • Tiene los cristales polarizados de un tono exageradamente oscuro (tal vez habría que incluir como antecedente algo que haga notar que en Zacatecas está prohibido el polarizado automotriz, a menos que se sufra alguna enfermedad que lo amerite, y para ello es necesario contar con un justificante médico y con él tramitar un permiso especial en la Dirección de Seguridad Pública y Vialidad).
  • Es un Chevy, de modelo reciente, de los de 5 puertas, con placas de Nevada (igual habría que poner otra referencia a que estos vehículos no se vendieron en los Estados Unidos).
  • Trae una calcomanía pegada en el medallón trasero, un ¡Viva México! grande, brillante, con los colores de la bandera mexicana.
  • Del espejo retrovisor cuelga un rosario y sobre el tablero se pueden ver tres figuras de esas con base de imán o pegamento: una imagen de la Santa Muerte, una Virgen de Guadalupe y un santo que a la distancia resulta imposible reconocer, pero por la túnica bien podría uno suponer que se trata de San Judas Tadeo o de San José.
Del Chevy descienden dos individuos que llevan armas de grueso calibre, conversan brevemente con los del LTD mientras el que va en el Chevy del lado derecho, el lado del copiloto, baja la ventanilla y grita algo como ¡apúrenle chingado, ya casi llegan! y sube la ventanilla; en este breve lapso se alcanzan a ver los cañones de un par de rifles más.

Se reparten tres por auto y arrancan a toda velocidad hacia el interior del pueblo, dejando una nube de polvo en el ambiente; un espacio vacío en donde durante los últimos ha habido, invariablemente, un auto estacionado día y noche; y marcas de llantas en la carretera.

Algunos segundos después pasará por la carretera un convoy de tanquetas del ejército, y más o menos pasado el mismo tiempo, se escucharán balazos, ráfagas...

***

Otra secuencia mostrará a un tipo en la sala de su casa, semidesnudo, viendo televisión, tendrá a una bebé en brazos mientras una niña pequeña, de unos seis o siete años de edad, y otra un poco mayor, rondando ya la pubertad, hacen la tarea en la mesa de la cocina y la esposa lava los trastes; son una familia joven, casi normal, casi como cualquier otra, con la diferencia de que después de cenar los padres y la hija mayor se dedican en silencio a poner con cuidado una cantidad precisa de cocaina en un trozo de papel que luego doblan con esmero hasta darle forma como de los panes esos conocidos como "cuernitos" o a llenar bolsitas de plástico con mariguana, la suficiente para armarse un carrujo bien llenito, mezclan de dos paquetes diferentes, cuidando de no poner muchas "colitas", nomás las suficientes para dar la impresión de que es "de la buena", aunque sea de la más baja calidad posible.

Se oye que alguien intenta abrir la puerta de la calle; el padre toma a la bebé y se la entrega a la madre mientras la niña mayor jala a la otra hacia el patio trasero y entran debajo del lavadero, la madre entrega la bebé a la niña mayor y las cubre con una sábana que tenía por lavar.

La puerta ya no hace ruido, parece que quien buscaba forzar la puerta ha decidido cejar en su empeño. Hombre y mujer salen de la única habitación de la modesta vivienda y caminan hacia la sala, él se dirige a la puerta y ella, más cautelosa, hacia la ventana. En cuanto el hombre abre la puerta ella, que ve por la ventana a las cuatro camionetas repletas de hombres armados, apenas lanza un grito ahogado por el ruido de balas que abaten al marido, dejándolo como coladera y a ella le arrancan la vida cuando una bala logra atravesar el delgado muro y va a incrustársele justo en el medio de la frente.

De dos de las camionetas descienden varios hombres, seis o siete de cada una, y entran a la casa, saben perfectamente lo que buscan, luego de unos minutos, salen con varios paquetes de drogas y tres niñas asustadas...

***

En otra escena veremos una persecución, cerca del centro de la ciudad de Zacatecas, un par de camionetas van a toda velocidad detrás de otra por el boulevard López Mateos, en todas ellas van jóvenes, en realidad son casi niños, ninguno de ellos pasará de los veinte años de edad, armados "hasta los dientes"; suben por el puente de la Minera y bajan hacia el centro de la ciudad por Quebradilla. en la avenida Torreón los perseguidores abren fuego, cincuenta metros más adelante, en la esquina de la Alameda salen otros dos vehículos por la calle Fernando Villalpando y se incorporan a la persecución, los perseguidores ahora son perseguidos, al darse cuenta de esto los que eran perseguidos inicialmente frenan bruscamente, en una acción hollywoodesca, y quedan con la camioneta cruzada en la calle para impedir el paso, descienden del vehículo y abren fuego contra los que les seguían; una de las camionetas emboscadas logra evadir el obstáculo y la otra lo golpea dejando a tres de los que iban en ella heridos y a uno de ellos muerto tras el impacto.

La persecución y balacera se prolongan por la avenida Hidalgo hasta la calle Allende, en donde dan vuelta a la derecha. Al intentar pasarse el alto en la esquina de Aldama, se atraviesa el auto de un tipo que viene borracho y las camionetas chocan contra él; lo demás son balazos, sangre, muerte...

***

A estas secuencias las acompañan otras de persecuciones, encajuelamientos, secuestros, balaceras, y tras cada una de ellas, una declaración oficial que asegura que nada de lo que se vió ha sucedido, que el estado vive en paz y es, sin lugar a dudas, el más seguro del país.

Casi para terminar veremos a la gobernadora dando declaraciones y pidiendo diálogo con su sucesor y con el presidente del país, para hablar sobre seguridad, la relevancia del tema para los zacatecanos y la imperante necesidad de fortalecer a las instituciones.

-----

El final no lo puedo contar porque no es de gente bien nacida platicar los finales de las películas, además de que nos quedan escasos diez días para poder apenas suponer si habrá o no final feliz, sólo les puedo decir que en este caso el culpable no es el mayordomo.

Digo, yo nada más digo.
jholague@gmail.com
jholaguepersonal.blogspot.com
(*) Ingeniero en Sistemas Computacionales

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada