jueves 5 de enero de 2012

De la "extinción" de los medios impresos

De la "extinción" de los medios impresos
Jesús Humberto Olague Alcalá (*)

Desde hace mucho tiempo se ha insistido en que un día las redes sociales y los medios electrónicos para la sindicación de noticias le darán la puntilla a los medios impresos, lo mismo que las lectores digitales a los libros y revistas impresos, discusiones que recuerdo haber escuchado y sostenido en más de una ocasión desde el año de 1993 por lo menos.

El señalamiento es claro, a los medios impresos les quedan los días contados, y es que nadie puede competir con la disponibilidad, oportunidad y portabilidad de la mancuerna entre los medios electrónicos y el internet.

En nuestro país, donde las estadísticas indican que somos un pueblo con un bajísimo índice de lectores (aunque el escritor argentino Jorge Bucay afirme lo contrario), el escenario no es alentador para la industria editorial, principalmente para los nichos del libro y el diario impresos, y razones puede haber muchas, pero ahora, para no hacer esto tan largo, me concentraré en unas cuantas:
• La masificación del acceso al Internet y el uso de computadoras personales, smartphones y tabletas de lectura le dan al lector la posibilidad de conectarse desde cualquier lugar a diferentes fuentes de noticias y libros digitales, ya sea para lectura en línea o para descarga directa, aún cuando no se trate de sitios de acceso gratuito.
• La gran diversidad en la oferta de contenidos en sitios de expresión personal en la que el grueso de la población puede verter sus opiniones y dejarlas disponibles a la lectura, el debate y el comentario, hacen que no sea necesario esperar al diario para encontrar la opinión de columnista tradicional sobre temas de interés general, lo que además ha desmitificado la imagen y calidad del columnista para emitir juicios, poniendo en evidencia que hay mucha gente "común y corriente" que puede llegar a tener más tino e imparcialidad en sus comentarios. Lo mismo sucede con los libros digitales, porque muchos autores que en su momento no tuvieron acceso a las editoriales tradicionales para la publicación de sus cuentos, novelas, poemas, etc., han encontrado en los medios virtuales y electrónicos los espacios adecuados para la difusión de sus obras.
• Las redes sociales, en conjunto con los portales de noticias "al minuto", hacen que la información se difunda con mayor agilidad y oportunidad, teniendo como consecuencia inmediata que lo que los medios noticiosos tradicionales informan en sus ediciones matutinas o vespertinas, estén ya fuera de tiempo y, en muchos casos, de contexto.
En contraparte, el aspecto negativo de todo esto, es que la masificación ha ocasionado que mucha gente sin la formación y experiencia necesarias y comprobadas publique (publiquemos) opiniones y material de "poca monta" y compitan con quienes sí las tienen, disminuyendo calidad, objetividad y credibilidad de la información que circula en la red, y degradando los quehaceres periodístico y literario, lo que sin embargo no abona a revertir las tendencias desalentadoras de los medios impresos.

Pero tampoco se trata de ser fatalistas, y es que con todo, no creo que los medios electrónicos terminen por enterrar a los medios impresos, a menos que estos se nieguen a tomar medidas puntuales.

En el caso del libro, podrían ser algunas de estas medidas, quitarle ese carácter semi-divino a escritores y editores, incrementar la calidad de las publicaciones, ampliar su oferta abriendo las puertas a escritores jóvenes o noveles, que no es lo mismo pero es igual, reducir los precios de libros y promover la lectura con campañas en escuelas de educación elemental y entre niños pequeños.

En lo que a diarios se refiere, estamos llegando a un punto en que éstos tendrán que voltear a ver a sus primas hermanas, las revistas de circulación semanal o mensual, y siguiendo su experiencia dejar a la radio, televisión y medios digitales la cobertura de notas y entrevistas de templete y banqueta, a la reproducción de extractos de redes sociales, para enfocarse a la publicación de contenidos propios y originales, producto del verdadero quehacer periodístico, de la investigación de fondo, de la atemporalidad de la información, del interés general, pero sobre todo, basados en normas y códigos que privilegien el ejercicio de la labor periodística con profesionalismo, calidad y honestidad.

Digo, yo nada más digo.


(*) Ingeniero en Sistemas Computacionales

1 comentarios:

  1. Lo que pasa más bien es que teniendo acceso a tanta información uno ya no gasta en comprar libros o revistas que cuestan tan caros porque el salario no da ni para eso.

    Teniendo más formas de expresarnos, la gente común y corriente nos hacemos oír -o leer- sin tener que andar mendigando que publiquen nuestras opiniones o textos de ¨poca monta¨je.

    En lo personal no creo que se acaben los medios impresos pero si creo que tendrán qué hacer algo para seguir vendiendo.

    El sábado quise comprar un libro que siempre he querido, ¨Hasta no verte Jesús Mío¨ costaba $ 350.00 para muchos es poco para mi es mucho, así que seguiré con las ganas de tener mi libro favorito en las manos.

    Saludos Jesús

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